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VIAJAMOS A JAPÓN PARA SELECCIONAR EL MEJOR TENCHA (MATERIA PRIMA DEL MATCHA)

Hasta el país del Sol naciente nos desplazamos para visitar las plantaciones de té de Shizuoka (entre otros menesteres). Esta prefectura tiene algunas de las mejores plantaciones de té tanto para la elaboración de Sencha como de Matcha. Sus particularidades edafoclimáticas, minifundismo y altitudes dan lugar a perfiles muy genuinos y a algunos de los grandes tés verdes de talla mundial (como los elegantes y complejos Gyokuro, los cuales combinan la frescura del Sencha con el umami del Matcha).
Visitamos varias granjas productoras de Matcha, una planta de procesado de tencha (materia prima para el matcha) y plantaciones a distintas altitudes, con distintos cultivares (desde el prolífico Yabukita al precoz y verde Saemidori) y prácticas de cultivo (sombreado directo o tradicional, orgánico o convencional, poda curva o recta…).
Aunque la cosecha de otoño ya se da por finalizada, las plantaciones siguen con trabajos de campo camino a la nueva cosecha de invierno.
Por agenda, esta vez sólo pudimos centrarnos en Shizuoka, así que dejaremos para otra ocasión las también icónicas Uji y Kagoshima.
Es impresionante la cantidad de productos gastronómicos (incluyendo fantásticos cócteles) que se están elaborando con Matcha y la facilidad de adquirirlos en cualquier sitio de Japón. Más allá de la moda, se está convirtiendo en todo un icono pop.
Muchas catas, muchas visitas y muchas conversaciones con instructores oficiales de té de Japón para adentrarnos un poco más en este fantástico, complejo e infinito mundo.
Esta semana en Japón ha dado para mucho y para poco. Hemos postergado las horas de sueño para poder aprender y vivir intensamente experiencias únicas como la subasta del atún en el Toyosu Fish Market (hasta 2018 situado en el mercado Tsukiji, donde ya sólo queda el mercado exterior- jōgai) y disfrutar de uno de los mejores y más frescos sushi del mundo en el propio mercado en Daiwa Sushi.
Nos desplazamos hasta cerca del monte Fuji, en la prefectura de Shizuoka para disfrutar de una comida kaiseki en el restaurante Otokichi en una casa de 130 años. Sentados en el tatami de un zashiki, comimos el reconstituyente Tororo además de delicadas tempuras, hortalizas y sashimis.
Cenamos en varios Omakase (el cocinero sirve los productos que selecciona en base al mercado, habitualmente centrado en sushi) y restaurantes Izakaya (taberna de tapas japonesas) en los que disfrutamos de la hospitalidad, sabor y sakes locales.
Y estando en Tokyo no pudimos dejar de hacer cola para disfrutar de uno de los mejores Ramen del mundo en Kikanbō.
Pocos días, muchas experiencias, nuevas amistades y demasiadas cosas pendientes.

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