RECORRIENDO LOS ORÍGENES DEL VINO: UNA SEMANA EN ARMENIA
La semana pasada pudimos recorrer uno de los países vitivinícolas menos conocidos y que, sin embargo, ha sido clave en la historia del vino: Armenia.
Este país, puente natural entre el Cáucaso e Irán, es junto a Georgia una de las grandes cunas históricas de la viticultura. Armenia conserva más de 450 variedades indígenas de vid, de las cuales alrededor de 55 siguen utilizándose actualmente en una industria vitivinícola en pleno crecimiento y formada ya por unas 180 bodegas.
Aunque pueden encontrarse viñedos prácticamente por todo el país, son regiones como Armavir, Ararat, Aragatsotn o Vayots Dzor las que concentran la mayor parte de la producción. La combinación de suelos volcánicos y calcáreos, clima continental de montaña y altitudes cercanas a los 1.000 metros permite elaborar vinos frescos pero con una maduración óptima.
Será, sin embargo, en Vayots Dzor —donde se encuentra la célebre excavación Areni-1, considerada una de las evidencias más antiguas de vinificación conocidas— donde encontraremos algunos de los viñedos más viejos y los vinos con mayor personalidad del país. Su mayor altitud, la presencia de viñedos prefiloxéricos y variedades como Areni, Voskehat o Khndoghni confieren a esta región un interés extraordinario.
El puzle del origen del vino sigue siendo un rompecabezas de más de 1.000 piezas de las que apenas tenemos 300. Adivinar la figura que esconde el puzle se hace difícil, pero con cada nuevo hallazgo arqueológico, genético, histórico o antropológico, tenemos una nueva pieza que permite atisbar mejor su origen.
Esta semana he podido viajar hasta Armenia para conocer uno de los puntos de peregrinación del vino que tenía pendiente: Areni-1 en Vayots Dzor.
Esta excavación científica reveló hace ya una década la que, hasta la fecha, es la bodega más antigua del mundo con unos 6.000 años de antigüedad. Conviene diferenciar varios hitos arqueológicos y científicos en torno al vino ya que los primeros hallazgos de fermentación vitivinícola proceden de Shulaveris Gora, en Georgia (donde estuvimos en 2018), mientras el germen de domesticación dual de la vid parece ser compartido hace 11.000 años entre el Cáucaso y el Mediterráneo Oriental.
Pero si hablamos de complejo vitivinícola con lagares de extracción de mosto, estructura de fermentación y depósitos de conservación, esta cueva es la bodega más antigua hallada hasta la fecha.
En un momento en el que el consumo de vino está alcanzando mínimos históricos, conviene volver a la raíz y comprender y explicar mejor el porqué de esta bebida única.
Aunque Armenia perdió gran parte de su peso como productor de vino durante la etapa soviética, orientándose principalmente hacia la producción de brandy, en las últimas décadas ha recuperado buena parte de su patrimonio vitivinícola mediante la recuperación de variedades históricas, viñas viejas y métodos tradicionales como los Karas, tinajas similares a los Qvevri georgianos.
Hoy la industria vitivinícola armenia vive un momento de fuerte crecimiento y supone, sin duda, uno de los proyectos más interesantes del panorama vitivinícola emergente internacional.











