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VINEXPO 2011 BURDEOS

Una vez más me he acercado a Vinexpo (Burdeos). Siempre ha sido la feria de ferias, y no se tiene una visión del mundo vitivinícola hasta que no se ha ido allí. No he acudido hace dos años a la anterior edición ya que coincidió con “la mejor cosecha” (en calidad) de la historia de Burdeos y preferí ir a los premiers (esa es también toda una experiencia). No se como les afectaba la crisis en aquel momento, pero en esta edición y con la que está cayendo aquí, me han vuelto a dejar estupefacto los vecinos del norte. Ni crisis ni ostias, el recinto abarrotado de expositores, público y actividades.

VINEXPO 2011Algunas cifras: recinto 95.000m2, suelo exposición 40.000m2, 2.400 expositores, 47 países expositores, 48.000 profesionales (publico 50€ entrada), 4.500m2 de salas de cata, + de 80 actividades (solo por eso ya compensa estar allí), 13.000 asistentes a las actividades, 30.000 productos presentados, 70.000 botellas abiertas.

En esta edición he encontrado ciertas similitudes con mi primera vez (que barbaridad, como suena esto), que fue hace 16 años (así está mejor). Altísima profesionalidad, todos hablan francés e inglés, poca presencia de bodegas españolas y escasísima de bodegas gallegas (solo he visto 2 y compartiendo espacio), casi nula presencia de distribuidores, enólogos y sumilleres, tanto españoles como gallegos. Hay que viajar más enológicamente.

Destacaría de esta edición, una marcada bajada de precios, la numerosa presencia de visitantes indoasiáticos y el considerable aumento de expositores de destilados (se ve que está de moda el pelotazo), ya que el 12% de la superficie total expositora era exclusiva de empresas de espirituosos, y estimo que el 40% de los stands tenían algún que otro destilado. Recuerdo un año que fui a Vinexpo exclusivamente a probar espumosos, no champagne ni cavas, y cuando no pude más, me atrincheré en el único stand dedicado a la caçacha hasta que me recuperé del susto. Hoy daría 2 pasos y ya encontraría una “Gin Premium”, que por cierto las había excelentes.

Pero la feria abre muy temprano, a las 8.30 h, y la cola kilométrica no te la quita nadie (eso también sigue igual)  y cierra a las 18.30 h., por lo que daba tiempo a bajar a tomar el pescado y las ostras a Arcachon, pero en esta ocasión, a mayores, fui al puerto ostrero de Testê de Buch. Acertada decisión, nada turístico en comparación con lo otro. Tanto es así, que tuvimos la oportunidad de disfrutar de una espléndida y económica sesión de ostras, gambas, bígaros y caracolas, todos productos del estuario. en una encantadora taberna de un pescador a ritmo de cánticos franceses por parte de los feligreses, siendo nosotros los únicos extranjeros. Una vez más, las carreteras secundarias son las que dan los mejores resultados.

Ya de regreso pasamos por la pequeña tonelería Saint Martin, donde realizan catas de duelas (tablas) para determinar el tiempo de maduración de las mismas. Pero esa historia la dejamos para otra ocasión.

Ah, se me olvidaba, importante bajada de precios del vino en hostelería en Francia, me he podido beber en primera línea de paseo, un Sancerre en 17€ y un Chablis en 19€, impensable hace apenas dos años.

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