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EL CORCHO COMO CIERRE DE BOTELLAS

LUIS PAADÍN.
Los sesudos y científicos estudios de taponado son siempre de parte, del que lo encarga o financia. Son como las estadísticas, si les retuerces el brazo acaban diciendo lo que quieres.
Basándose en esa información muchos bodegueros taponan sus vinos buscando un equilibrio entre evitar reclamaciones por TCA, apariencia y coste. Menos son, por lo menos en número de botellas, los que priorizan en el tiempo, el medioambiente, la economía circular, el tacto, la vida.
Nosotros leemos muchos informes técnicos, los tenemos en cuenta, pero luego somos como Empero Tomás, nos basamos en la “ciencia empírica” y no nos consta haber abierto nunca una botella de un vino tranquilo de calidad con unos cuantos años encima, que el tapón no fuera 100% de corcho natural. Esa experiencia que tenemos todos los que llevamos años viviendo de descorchar (sacar corchos) a botellas deberían valorarla los bodegueros y técnicos; en el vino, no solo la inmediatez cuenta, las marcas se hacen grandes con la capacidad de guarda y con la implicación de los sumilleres y divulgadores con criterio y constancia.
Y sin entrar en largas “crianzas” de los vinos en botella, a esta actualizada corriente y cómoda manera de taponar con microgranulado, deberían prestarle un poco de atención y comprobar como los vinos “de copeo” recién embotellados con tapón natural apenas se aprecia el anhídrido carbónico (fruto natural de la fermentación), no como con los microgranulados que se nota mucho más cuanto menor es la proporción de corcho y mayor la de otros agentes que lo componen (burbujas de polímeros sintéticos), llegando a saltar solos los tapones después de servir una copa y volver a embocar el tapón, con una imagen penosa de marca.
Un axioma para los bodegueros, los consumidores de vino, para los que no beben vino (aunque ninguno sea amigo, sabemos que los hay) y para todo aquel que le preocupe el medioambiente más próximo:
Los bosques de alcornoques son uno de los ecosistemas de mayor biodiversidad del mundo, el 60% se encuentran en la Península Ibérica y el 85% del uso del Quercus Suber es para fabricar tapones para botellas de vino.
Si quieres mantener este ecosistema vivo, por placer y/o responsabilidad, bebe vino con tapón de corcho natural.
ALEJANDRO PAADÍN
Cambio climático y sostenibilidad son dos términos cada vez más recurrentes en los debates del vino.
Lógicamente el foco se centra en la viña y en las prácticas en bodega, sin embargo para mantener una estética y ética ambiciosas, conviene no perder de vista otros aspectos importantes como el formato de botella, las cajas, etiquetas, la logística de envíos o el tapón.
Hace unas décadas surgieron cierres alternativos al acuciante problema que suponía el TCA en los tapones de corcho. Durante siglos este material natural fue la única alternativa industrialmente viable para el taponado de botellas (más allá de anecdóticos tapones de cristal o madera). Esto hizo que el sector no tuviese la necesidad de solucionar el problema ya que el monopolio del corcho en los taponados era casi absoluto.
Tras la aparición de los tapones sintéticos y de rosca, la cuota de mercado del corcho se fue desinflando y la industria tuvo que ponerse las pilas a principios de este milenio. Tras décadas de estudios y decenas de millones de inversión, las corcheras han conseguido reducir las afecciones de TCA hasta umbrales inimaginables hace apenas 20 años, llegando incluso a asegurar una fiabilidad del 99,999999% en las gamas más altas con análisis individuales (corcho a corcho) a través de la cromatografía de gases.
El gran problema enológico que los tapones sintéticos solucionó hace poco más de 30 años, ha sido el acicate para la modernización del sector corchero, llevando casi a la obsolescencia al tapón sintético.
Más allá de las ventajas enológicas del tapón de corcho natural (microoxigenación perfecta para los parámetros de calidad estereotípicos en los vinos de guarda, entre otras), la elección del cierre de corcho supone una responsabilidad para con el medio ambiente y el desarrollo rural en regiones mediterráneas como la Península Ibérica.
La huella de carbono de un tapón de corcho natural es negativa (-309 gr, llegando a -562 gr de CO2 en un tapón de espumoso), siendo un elemento fundamental para mantener el equilibrio biótico de espacios tan genuinos como son las dehesas ibéricas con más de 130 especies de vertebrados.
También es un gran motor económico al ser la actividad agraria mejor remunerada, donde un jornalero en la saca del corcho puede cobrar hasta 150€ al día (cierto es que durante unos meses al año).
La elección de un tapón de corcho para el cierre de una botella tiene marcadas ventajas Enológicas, Ecológicas y Económicas. Llevo años defendiendo estos datos incluso cuando perdía cuota de mercado (so escarnio de aquellos que lo consideraban obsoleto); los datos del comercio internacional de los últimos años parecen mostrar una clara tendencia a su recuperación en la industria. Ya iba siendo hora; si defendemos la sostenibilidad, la economía circular y la calidad no podemos hablar de otro cierre que no sea el tapón natural.

VIAJE POR EL DOURO Y PORTO

Como todos los años, bajamos a Portugal para conocer las novedades y tradiciones de nuestros vecinos.
Venimos de hacer un fugaz recorrido por el Douro y Porto visitando bodegas de perfiles contrapuestos y que interpretan las viñas regadas por el Douro de forma muy distinta.
Comenzamos en Niepoort visitando su bodega en Cima Corgo y conociendo un poco más su filosofía en la elaboración de vinos tranquilos. Tras bajar a Vilanova de Gaia pudimos adentrarnos en sus Vinhos de Porto y conocer algunas de sus elaboraciones más vanguardistas.
Muy cerca, visitamos también la bodega de Ramos Pinto, donde sus fortificados mantienen una línea más estereotípica, con perfiles principalmente de Rubí y Tawny muy limpios y con una definición exquisita.
Nunca nos cansamos de bajar a Porto.

VIAJE A EMILIA-ROMAGNA: CONOCIENDO EL ACETO BALSAMICO DI MODENA

No suele ser habitual en un amante y defensor de los vinos, pero es que también soy un enamorado del vinagre.
Estos días estoy de viaje por Emilia -Romagna, y Módena es visita obligada para conocer de primera mano la historia de su Aceto Balsámico, de charlar con algún productor y de conocer sus tipologías de mano del Consorzio.
Todos conocemos el Aceto Balsámico de Módena, raro es el hogar que no lo tiene o ha tenido en su casa y el impacto que sus “reducciones” han dejado en nuestra retina desde que fuera novedoso su uso hace unas décadas.
Esas cocciones y edulcoraciones no son más que un burdo intento de acercarse a los sofisticados y exclusivos Aceto Balsamico Tradizionale di Modena, protegidos por DOP y cuya melosidad sólo es comparable a su complejidad (soja, té negro, pasas, sándalo…); es difícil encontrarlos en nuestro país, sobre todo las elaboraciones más longevas (Extra Vecchio; +25 años) que pueden tener más de 100 años y cuyo precio hace temblar al más exclusivo vino (algunos están a más de 10.000€ el litro).
El más habitual de encontrar en nuestros supermercados y restaurantes es el amparado por IGP, un proceso de elaboración bien distinto al de la DOP (entre un 20 y 90% de mosto mientras en DOP es 100%, entre otras notables diferencias). En esta Indicación, también hay dos estilos definidos por la crianza, el básico criado un mínimo de 60 días en madera y el Invecchiato con un mínimo de tres años de crianza, pero que sólo supone un 5% de los 100 millones de litros que produce anualmente la IGP.
Días de disfrute y aprendizaje. Siempre hablamos de lo bien que se venden los italianos. No nos engañemos, una de las claves de su éxito reside en la calidad. Su nivel gastronómico tanto en materia prima como en ejecución es envidiable y, como nos han enseñado durante siglos, muy exportable. Emilia-Romagna es rica en multitud de productos agroalimentarios y han sabido capitalizarlo. Todos los años viajamos a alguna región italiana, y no visitaba Módena desde el 2009. Ya iba tocando volver.
Buen comienzo del 2023, a seguir aprendiendo.

SEMINARIO EN EL MUSEO DO VIÑO DE GALICIA

Tenemos la suerte de que últimamente son muchas las instituciones, empresas y también amigos que quieren contar con nosotros en algunos de sus proyectos o para impartir catas y clases.
Un formato que se está explotando bastante en los últimos años es de las charlas o pequeñas conferencias muchas veces donde el interés principal pivota sobre la opinión del orador. Es dinámico y divertido, pero quizás poco profundo en el contenido.
El pasado miércoles impartimos un seminario en el Museo do Viño de Galicia en el que se nos pedía hablar sobre el pasado, presente y futuro del vino gallego. Quisimos argumentar nuestra opinión con hechos y datos interpretados desde nuestro prisma y experiencia de más de 20 años viajando y en Concursos internacionales. Sin chauvinismo, un baño de realidad de oportunidades y amenazas para los próximos años.
Fueron casi dos horas repasando el valor diferencial del vino gallego y su auge en los últimos años aportando informes de organizaciones e instituciones muy dispares (OIV, OEMV, MAPA y Nielsen). Valor de marca en el mercado internacional con un precio Export entre Australia y Chile (OIV), minifundismo con más de 33.000 viticultores con viñedos medios de 0,33 ha (MAPA), aumento del valor del vino en exportación de un 400% (OEMV), principal nicho de ventas en el noroeste peninsular con el mayor precio medio por comunidad autónoma por encima de los 7€/l (Nielsen)…
Futuros competidores en Balcanes, Europa Central y del Este por coyunturas económicas, discurso afín y calidad vínica; el Cambio climático; así como la falta de un relevo generacional y elevada edad media de los trabajadores del campo (+64 años; MAPA), son algunos de los principales problemas a los que nos enfrentaremos los próximos años.

CATA DE VINOS DE VILLA Y DE PARAJE DEL BIERZO

La semana pasada tuvimos el privilegio de dirigir una cata maravillosa junto a 8 productores de la Denominación de Origen Bierzo y a decenas de asistentes vinculados al campo y al vino.
Dentro de la jornada de digitalización organizada por el Consejo Regulador, catamos y charlamos durante casi dos horas sobre las nuevas clasificaciones de la Denominación de Origen. Estilos muy diversos, marcados por el territorio y la interpretación de cada productor.
Todo un honor que hayan querido contar con nosotros para dirigir la cata y expresar nuestro punto de vista sobre la nueva clasificación, sobre Bierzo y sus genuinos vinos; esperamos haber estado a la altura.
Día muy intenso en el que, previamente a la jornada técnica, pudimos visitar y catar los primeros vinos del 2022 de Valdeorras y Bierzo.