Un año más, tenemos el gran honor de haber sido elegidos para formar parte del Concours Mondial de Bruxelles que este año se celebra en la región de Ningxia, en el noroeste de China.
Su carácter itinerante con sedes rotativas en regiones vitivinícolas distintas cada año, lo convierte en el concurso más atractivo para catadores de todo el mundo. Esto hace que sea muy difícil formar parte de los escasos 370 catadores (aunque este año hubo más respecto a años pasados), lo que nos permite hacer un gran networking internacional, pero también nos exige estar muy concentrados durante las sesiones de cata.
Un año más, repetimos como presidente de mesa, lo que suma un extra de presión ya que, además de catar, debemos gestionar correctamente los tiempos de los catadores, del servicio y de los descansos así como chequear cada vino antes de su degustación.
Este año, nuestro panel está configurado por compañeros de Rumanía, Canadá, Ucrania y Hungría y, en dos días, llevamos catados más de 60 vinos de Puglia, Loire, Douro, Xinjiang, Valencia, Huelva, Lazio, Saint-Emilion y Bolivia.
Aunque para nuestro panel es su primera vez en el CMB White&Red, hemos estado tremendamente coordinados en las puntuaciones, con desviaciones que rara vez superaban los 2 puntos sobre la media.