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TÚNEL DO VIÑO DE AMANDI

Hace unos días, Luis Fernández el alcalde de Sober (subzona Amandi de la Ribeira Sacra) me invitó al Túnel do Viño de Amandi y hasta allí me fui. Ya va por su IV edición y como siempre muy bien organizada por VinoSacra. Aproveché para saludar al alcalde, algún político más, un par de bodegueros y a otros correligionarios del vino como Bruno Lobelle, sumiller encargado de la organización, a David Pascual actual presidente de la Asociación de Enólogos de Galicia y a Luis Buitrón, predecesor de David y actual presidente de la Federación Española de Enólogos.
Cuando uno vive de esto y tiene cierta destreza, los túneles de vinos son una de las mejores maneras de probar vinos dentro de un mismo contexto y de manera rápida y cómoda; tú te marcas el ritmo y a catar. Por mi trabajo no necesito más para valorar virtudes y percibir defectos, como me dijo mi amigo y admirado José Peñín en un viaje en el que coincidimos visitando la región vitícola de Shanxi (China), “queremos probar los vinos, todo lo demás está en internet”. La frase me encanta, pero yo a esto le añadiría que todo todo no, hay que saber buscar, no tragarse todas las trolas y los corta y pega de la red de redes.
Aunque cada día soporto menos a las personas que no me aportan nada, no me disgustan las ferias, showrooms, salones, muestras, simposios, etc., mi gente me dice que me ayudan a socializar, será que me hará falta, pero no es lo mismo que un túnel, así te ahorras ver al sumiller cómo pone los ojos en blanco al probar el vino, ahora hacen una pausa y te susurran lo bien que huele y sabe o que ÉL tomaría ese vino con unas habitas tiernas desolladas en luna menguante. O te ahorras al director comercial, diciéndote que cómo qué no te gusta, si es el que más beben los hombres de mediana edad y es el favorito del mismísimo Papa de Roma. O al “vigneron” diciendo que ya su bisabuelo lo hacía con sus pies y sus uvas son las mejores, si no del mundo, sí de la comarca y que sigue usando el mismo estiércol que su abuelo, o al enólogo diciéndote que ese vino en concreto lleva cuarto y mitad de raspón y le quita un tercio de granilla a las 48h de prefermentación, que es una técnica que sólo él maneja con pericia.
Conocí el formato de túnel en Burdeos (Francia) en mi primer “primeur”, cata en primicia o avanzada, (ya va para 30 años, íbamos mí mujer y yo, no conocía a nadie, ni nadie me conocía) y me sigue pareciendo una de las mejores maneras de dar a conocer los vinos por zonas de origen. Y desde entonces los hemos organizado por toda Galicia y numerosas ciudades de España.
Algunos compañeros recordarán los míticos túneles que organizábamos en primavera en la Embajada de Galicia en Madrid. Ahora que estrena nuevo director, confiamos poder volver a realizarlos con el mismo esplendor que con el amigo y entrañable Ramón Ónega.
En fin, levanto mi copa en soledad y brindo por los amigos y por los Túneles de Vinos.

EXALTACIÓN DE LOS VINOS DE LUGO CON PAADÍN Y PEÑÍN

El del viernes pasado fue uno de los eventos que nos hacían más ilusión.
Gracias a la Diputación de Lugo, pudimos organizar una jornada de análisis y exaltación de los vinos lucenses.
En el inmejorable marco del Palacio de San Marcos, casi un centenar de asistentes (bodegueros, hosteleros, políticos, consumidor final…) asistieron a una conferencia que impartimos al alimón con José Peñín. Tras ésta, pudieron degustar 106 vinos de más de 50 bodegas de Terras do Navia y de la Ribeira Sacra lucense.
Un evento genuino que reunió en un coloquio a los autores de la Guía de Vinos de Galicia y al creador de la Guía de Vinos de España de mayor relevancia internacional. Dos puntos de vista sobre los vinos de una de las provincias vinícolas de Galicia.

LOS PAADÍN EN EL CONCOURS MONDIAL DE BRUXELLES 2022

Un año más tenemos el privilegio de formar parte del equipo español del prestigioso Concours Mondial de Bruxelles que este año tuvo lugar en Cosenza (Calabria).
Por segunda ocasión, Alejandro Paadín fue el presidente de su mesa coordinando la salida de muestras y a los catadores. Todo un honor y responsabilidad.

Una semana en el Concours Mondial de Bruxelles implica más aprendizaje que un año de estudio. Hay tres puntos clave que convierten a este concurso en uno de los más cotizados por los catadores:

🍷1️⃣ Tras las catas a ciegas, se nos facilita el listado de los vinos catados. Con ello aprendemos a identificar regiones y patrones en las variedades a través de las impresiones con nuestros compañeros de mesa (este año de Chile🇨🇱, Portugal🇵🇹, Bulgaria🇧🇬, Australia🇦🇺, Italia🇮🇹 y España🇪🇸 🙋🏻‍♂️). Este año tras catar unos 150 vinos internacionales, me tocó aprender de vinos de zonas tan dispares como Marruecos, Sicilia, Chile, Este de Europa, Cerdeña, Lisboa, Canarias…
🍇👩‍🎓2️⃣ Se congregan más de 300 de los mejores enólogos, sumilleres y periodistas del mundo. Esto permite una interacción con ellos y un aprendizaje desorbitado. Conocer cada año la vanguardia en elaboración, comercialización y consumo de vino en todo el mundo es una oportunidad única.
👩‍🏫3️⃣ Seminarios técnicos sobre regiones vitivinícolas y las novedades más importantes del sector. Este año me he empapado de conocimiento en cursos como el de la trazabilidad genética y la arqueología de la vid impartido por la genetista Manna Crespan y el arqueólogo Filippo Demma. También en el de espumosos de segunda fermentación en la Magna Grecia (Campania, Puglia, Calabria, Sicilia y Cerdeña) y el de ayer más específico sobre la DOC Cirò, que posiblemente se convertirá en la primera DOCG de Calabria.

RECORRIDO POR CAMPANIA: VINO DE FALERNO Y POMPEYA

Todos los años tenemos visitas obligadas a países productores vecinos. Son historia del vino y nos interesa conocerlos lo mejor posible para entender el pasado, el presente y, quizás, ayudarnos a descifrar el futuro.
Ayer comenzamos nuestro viaje anual por Italia, recorriendo la región de Campania en dos puntos clave de la historia del vino: Monte Massico y Pompeya.
El primero es el origen del que podemos considerar, el primer vino donde el concepto terroir alcanzó su máxima expresión: el vino de Falerno.
De lejos fue el vino preferido por las clases más pudientes del Imperio Romano entre los siglos II a.n.e. y III n.e., medio milenio de moda, casi nada. Según las típicas fuentes clásicas (Columela y Plinio El Viejo), era un vino blanco añejo producido a partir de la famosa uva “Aminea”, considerada hoy (no sin cierto escepticismo) como la matriarca de muchas variedades actuales.
El vino de Falerno era famoso por su elevada calidad, procedente de tres factores importantes: sus viñas con alta insolación de las laderas y valles del Monte Massico, la vendimia tardía con concentración de azúcares y su enranciamiento en vasijas durante años o décadas. Estas condiciones aumentaban el grado alcohólico del vino considerablemente, llegando a ser descrito como “el único que se enciende al aplicar llama”. Quizás esto último fue una hipérbole de Plinio El Viejo, ya que en condiciones normales, una solución hidroalcohólica necesitará unos 30-40° de etanol para prender. En cualquier caso, supuso el primer vino de terroir donde clima, suelo, uva y cultura se aunaron para dar lugar a algo único y reconocido.
En el caso de Pompeya nos interesaba volver y conocer los hábitos de consumo y comercio local, por lo que recorrimos y visitamos varios de los thermopolium, tabernae vinarie, popinae, gurgustium… Incluido el recientemente descubierto Thermopolium Regio V, cuyos restos arqueológicos son de los más completos encontrados hasta la fecha incluyendo restos de comida, huesos animales e increíbles mosaicos de la época (año 79).
En otra ocasión hablaremos de los hábitos de consumo de vinos y alimentos en las “urbs” romanas.

PORTUGAL WINE TROPHY: 5 DÍAS EN MADEIRA

Nos encanta ir a los Concursos de Vino como catadores. Más allá de que la cata requiere un gran esfuerzo de concentración, es fascinante intercambiar opiniones con compañeros internacionales. En esta ocasión fueron 4 días de cata con 171 vinos en concurso y unas decenas más “off the record” incluyendo un impresionante Madeira de 1929.
Así, durante toda esta semana he disfrutado de la isla de Madeira en el contexto del Portugal Wine Trophy.
Poder participar como catador en cualquier concurso siempre es síntoma de orgullo y una responsabilidad para con los vinos, los consumidores y la propia organización. Por eso aunque estemos ya versados en esta dinámica, siempre hay que mantener la tensión para estar calibrado con el resto de miembros del panel.
En esta ocasión, ha sido un placer haber compartido 4 días de cata con compañeros de mesa de Alemania, Portugal y EEUU. Muy buena sintonía y muuuuchas disertaciones tras las catas, lo que me ayuda a seguir aprendiendo, conociendo y valorando el mundo del vino.

Tras cinco días en la isla de Madeira puedo asegurar que no me canso de estar en ella. Las comidas, las charlas con enólogos y viticultores regionales, con compañeros y catadores de todo el mundo…

En estos encuentros con gente de varios sectores vinculados al vino (compras, logística, venta, producción, divulgación…) de todos los rincones del planeta, es donde aprendo el 80% de lo que sé de vino y donde adquiero una visión global más allá de chauvinismos. De otra manera me sería imposible.
Sin duda han sido jornadas maratonianas de catas y visitas, pero el aprendizaje que me llevo merece sobradamente el esfuerzo.