Categorias: Enoturismo

VISITANDO EL LOIRE: ANJOU Y SAUMUR

Cómo disfrutamos Loire. Anjou-Saumur es una zona por la que sentimos especial predilección. Todos sus vinos mantienen una gran tensión y frescura dentro de la increíble diversidad que suponen sus espumosos, blancos, rosados, tintos y dulces.
En este viaje quisimos afianzar y ampliar los escasos conocimientos que tenemos de la zona, visitando una de las cavas subterráneas más grandes donde históricamente envejecen los Crémant y espumosos locales, conociendo el viñedo del mítico vino Clos Rougeard Le Bourg (que incorpora cables calefactores antihelada en cada fila) y estudiando la geología local.
Pudimos apreciar cortes de tierra de la zona de Anjou, donde priman los suelos limosos, con algo de arcilla y arena, siguiendo un horizonte (a 20-80cm según la zona) de esquisto muy alterado con limo y arena, para llegar a la roca madre del tan buscado esquisto rojo, matriz de los suelos del territorio y que se entremezcla en ocasiones con esquistos marrón y gris. Nos centramos especialmente en la zona de Savennières y Coteaux du Layon (así como todas sus AOC aledañas)
En la zona de Saumur (donde sus espumosos y tintos brillan junto a algunos blancos de Chenin), el calcáreo domina con la roca “tuffeau”. Aquí el suelo (la primera capa con alto contenido orgánico) tiene la misma granulometría que en Anjou (limo, arcilla y arena) pero a partir de roca calcárea y no esquistosa. La profundidad varía notablemente, con el horizonte de alteración principalmente arcilloso, a veces poco definido. Finalmente la roca madre de tuffeau domina el suelo, siendo más gris y fragmentada la de Saumur y más amarilla la de Touraine, mientras la tuffeau blanco es el ideal para la construcción.
COULÉE DE SERRANT Y NICOLAS JOLY
Hace unos años ya habíamos visitado el viñedo de Coulée de Serrant, pero no habíamos podido cuadrar las agendas con Nicolas Joly. En este viaje al Loire occidental, nos hemos quitado la espina que teníamos clavada y con creces. Durante una mañana estuvimos aprendiendo de uno de los mayores referentes del mundo en biodinámica y con mayor experiencia a su espalda: Nicolas Joly.
Junto a su hija Virginie, recorrimos sus viñedos y hablamos de sus orígenes, del camino de aprendizaje para conseguir equilibrio en el campo y la solvencia de la bodega, de los nuevos retos y proyectos en marcha.
Afianzamos muchas de las ideas que ya teníamos sobre su filosofía y las prácticas biodinámicas y aprendimos mucho sobre su forma de interpretar el viñedo y el trabajo en bodega. Su energía e ilusión son contagiosas y sus ganas de compartir y aprender prodigiosas. Una visita ineludible para los amantes del vino.
Clima, suelo, uva y cultura definen una vez más vinos únicos.

CONCOURS DES LIGERS. VINS DU VAL DE LOIRE

Nuestro primer concurso internacional del 2022 nos ha traído hasta el Loire.
Aquí el “Paadín Team” llevamos toda la mañana catando con enólogos y viticultores locales para comprender de primera mano cómo fueron las añadas 2019, 2020 y 2021 en más de 2.000 vinos participantes. Además de decidir las medallas de Bronce, Plata y Oro para el Concours des Vins du Val de Loire, hicimos la descripción organoléptica de blancos, tintos, semidulces, rosados y espumosos de Saumur Champigny, Chateaumeillant, Coteaux du Giennois, Menetou Salón, Reuilly, Saumur, Bourgueil, Touraine, Chinon y Saint Nicolás de Bourgueil.
Por si fuera poco, tras el concurso complementamos la cata en una degustación de vinos de Sancerre, Pouilly Fumé, Quincy, Anjou, Muscadet-Côtes-de-Grand Lieu, Muscadet-Sèvre-et-Maine… En total más de 100 vinos probando las distintas versiones de variedades tan dispares como la Muscadet, Chenin, Sauvignon Blanc, Cabernet Franc, Pinot Noir, Gamay y Pinot Gris.

NUEVO LAGAR RUPESTRE LOCALIZADO EN MONTERREI

Arrancamos este año con la misma energía con la que despedimos el 2021.
Hoy el “Paadín Team” nos desplazamos hasta Monterrei, a escasos kilómetros de la frontera con Portugal para levantar acta de un nuevo Lagar Rupestre que nuestro admirado y amigo Xico descubrió recientemente.
Aprovechamos para charlar y aprender de una persona que es todo un referente de la viticultura en el territorio. Buen modo de empezar el año: pisando campo, recuperando historia y degustando vino.

RECORRIENDO LOS VIÑEDOS DE RIOJA, SOMONTANO Y MONTILLA-MORILES

Comenzamos un nuevo periplo y como siempre aprendiendo y en búsqueda de la “singularidad”.
1. DÍA
Y si hay algo con identidad propia es esta parcela de Grinuela que junto con El Ternero son dos viñas con demarcación geográfica en la provincia de Burgos (Castilla León) pero con uvas amparadas en la D.O. Ca. Rioja.
2. DÍA
Pocos paisajes vitícolas nos retrotraen siglos atrás. Estamos en Secastilla, donde se ha parado el tiempo y la vid se entremezcla con olivos, almendros, higueras, granados, etc. En suelos pobres, tapizados con guijarros glaciales, brota la garnacha tinta, la peluda, la roja, la blanca, la trepat, alcañón, la moscatel de secastilla, etc.
Todos conocemos los vinos del Somontano, no muchos han visitado sus viñedos y muy pocos han disfrutado de un enclave con tanto valor como el de Secastilla en las estribaciones del Somontano.
3. DÍA
Amanece en la Rioja flotando en globo y entre lusco y fusco despedimos el sol desde el Viñedo Singular “El Monte” donde maduran las uvas del vino El Tilo.
Un día intenso donde, entre otras, comimos uvas de Vitis Vinífera Sylvestris de la mano de Rafael Ocete, uno de los mayores expertos mundiales de estos fósiles vivientes, hermanos de las sativas. Final del día, principio del siguiente, en la casa museo de Rafa junto a su hijo Carlos y amigos. Una jornada intensa, llena de sensaciones que resultaron ser emociones.
4. DÍA
Continuamos visitando “Viñedos Singulares”.
Por la mañana en los de Santa Cruz, Senda las Damas y Matalobos en la Rioja Alavesa. Ya por la tarde en Los Corrales de la Rad en la Rioja Alta.
Para finalizar la jornada, una cata única de 34 vinos de estilos y orígenes con el director técnico del CR Pablo Franco y su compañero Pedro Salguero. Todo un espectáculo.
5. DÍA
Siguiente jornada en Rioja, museo de cerámica y vuelta a los orígenes con elaboraciones en barro y cata de vinos de maceración carbónica previos a la maloláctica.
Visita y degustación de vinos en las propias viñas de Viñedos Singulares de la Rioja Oriental (baja). Ya por la tarde de 17.00h a 22.00h visita a bodega y cata de tres botellas de blanco de 1964, y tintos de 1981, 2001 y 2011 con María José López de Heredia Montoya.
6. DÍA
Nos despedimos de Rioja visitando el 1º viñedo certificado por el Ministerio de Agricultura y Alimentación como “Viñedo Singular” y posterior visita al “vigneron” Abel Mendoza.
Han sido 6 intensas jornadas, en la que hemos paseado por viñas certificadas como “Viñedos Singulares”, algunas de ellas centenarias (mínimo 35 años), con diferentes composiciones de suelos, variedades, monopoles o de varios propietarios, hemos estado en la Rioja Alavesa, la Rioja Alta y la Rioja Oriental. Visitamos viticultores, pequeñas producciones, cooperativas, bodegas centenarias y otras recién estrenadas, bodegas con hotel y otras con museo, etc.. Vimos elaboraciones de lagares abiertos, en tinaja, depósitos de hormigón y acero inoxidable, barricas bordelesas y tinos inmensos o la tendencia de los novedosos huevos de plástico que oxigenan y no marcan, etc.. Después de todo esto y más de un centenar de vinos, podemos constatar que todos los “Vinos Singulares” son únicos y excelentes. Así que partiendo de uvas procedentes de “Viñedos Singulares” certificados, si se respeta la identidad de la viña, se producen excelentes “Vinos Singulares” todos ellos con identidad de origen, más que de estilo.
7. DÍA
Unos pocos días antes de arrancar de viaje nos llaman de Moriles para recordarnos la invitación que nos habían hecho para participar en las jornadas profesionales.
Ávidos de aprender y boqueando como mújoles de puerto, dejamos Rioja y enfilamos rumbo al origen de los finos y los amontillados. Comenzamos en las viñas de Moriles Superior, con la posterior cata de 36 elaborados dirigidos y acompañados por Cristóbal Luque, gerente de la Asociación de Bodegas, Lagares y Cooperativas y el concejal de turismo de Morile. Hicimos un recorrido por los Finos en Rama, Finos Pasados, los Medio Tapón, los Tinajas, los Conos, los Amontillados en Rama, etc.
Después, venencia en mano, fuimos saltando de bota en bota. Ya de noche, Córdoba, Patrimonio de la Humanidad.

CONOCIENDO OLTREPÒ PAVESE

En los últimos años tenemos por costumbre desplazarnos a diferentes regiones vitivinícolas del mundo en época de vendimia.
Nos permite hacer lo que haríamos en cualquier época del año pero también probar uvas y mostos así como ver la dinámica de trabajo en viñedo y en bodega. Este es un momento de gran tensión pero que también viene cargado de ilusión. Este año pasamos una semana en la milenaria región vitivinícola lombarda de Oltrepò Pavese. Durante varios días visitamos 6 bodegas de perfiles distintos y catamos decenas de vinos.
PINOT NERO
Empezamos de la mejor forma posible este tour al que hemos sido invitados 8 periodistas europeos (Dinamarca, Polonia, Portugal, Alemania… y Alejandro Paadín de España). Durante 4 horas pude charlar con una veintena de productores locales y catar más de 60 vinos en una degustación en la majestuosa Tenuta Pegazzera de Casteggio.
Aunque son muchas las variedades de uva y los estilos de vinificación que hay en la zona, y que descubrimos estos días, en este evento nos centramos en el Pinot Nero, del que Oltrepò Pavese es sin duda uno de los mejores exponentes de toda Italia. Tanto en vinos tranquilos (DOC Pinot nero dell’Oltrepò Pavese) como en espumosos (DOCG Oltrepò Pavese Metodo Clasico) podemos encontrar perfiles muy dispares, algunos con cotas de calidad muy altas.
Si bien en el caso de los espumosos tienen claro que la crianza es un pilar fundamental para alcanzar la distinción (aunque el mínimo son 15 meses, la mayoría están en 20-30 y algunos ejemplos que pude catar alcanzan los 13 años de rima), en los tintos son menos comunes los ejemplos con largos envejecimientos.
La gran mayoría de los tintos de Pinot que pude probar tenían un gran equilibrio, con una maduración fenólica óptima, con buena acidez y estructura. Sin duda el territorio es propicio a la variedad y la selección clonal durante generaciones ha sido muy prolífica. En las versiones más jóvenes hay una preponderancia frutal (a veces con marcada presencia de maceración carbónica), mientras que aquellos que han tenido un ligero paso por barrica y años de trabajo en botella, sacan los perfiles más elegantes y complejos del territorio.
UN MUNDO DE ESTILOS
Cada día que pasaba en la región, descubría que existen muchos Oltrepò Pavese y no sólo por las distintas DOC y DOCG, sino porque hay dos perfiles productivos claramente diferenciados.
En 1895 Federico Martinotti diseñó y patentó en Asti la refermentación controlada en grandes depósitos, que sería perfeccionado 15 años más tarde por el francés Charmat. Esta tecnología del autoclave, permite no sólo refermentar los vinos de forma más económica y controlada que en las botellas, sino que también sirve para conservar parte del carbónico generado durante la primera fermentación alcohólica. El resultado son vinos técnicamente limpios, homogéneos y más económicos.
Probablemente el origen piamontés de esta elaboración ha marcado el estilo de los vinos de la región lombarda en el último siglo, ya que la gran mayoría de los vinos de la DOC Bonarda dell’Oltrepò Pavese y de la DOC Sangue di Giuda dell’Oltrepò Pavese (ambos tintos) tienden a ser frizzantes y con algo de azúcar residual. Son fáciles y para el consumo inmediato pero claramente genuinos.
Sin embargo, estos vinos tan desenfadados, conviven con otros como los Pinot Nero o los espumosos de segunda fermentación en botella. En ambos casos he podido encontrar ejemplos de talla internacional como los que elabora el genuino Luca Bellani en Ca’ di Frara. Sus Pinot Nero de distintos “Crus” son un claro ejemplo de la identificación y valorización del terroir. Mientras su Mornico tiene un perfil fresco, especiado y, según la añada, algo vegetal, el cru Losana tiene un cariz más maduro y estructurado (recuerda más al estilo que podemos encontrar en los Pinot de Oregón).
Otras bodegas trabajan una filosofía similar vinificando independientemente aquellas parcelas con una identidad propia como hace Travaglino con el poggio Buttinera.
Dentro de los vinos secos también podemos encontrar (buscando mucho eso sí) algunos Croatina y Barbera interesantes y en el caso de los blancos, la Riesling y la Pinot Grigio son las más hegemónicas.
CATANDO SUS UVAS
Durante todos esos días tuve la oportunidad (además de probar los vinos), de catar distintas uvas en varios viñedos y bodegas como la Barbera, la Croatina, la Pinot Gris o la Uva Rara.
Una de las catas que más me llamó la atención la hicimos en el corazón del Buttafuoco, desde una de sus imponentes colinas (con pendientes de un 45-50%) donde se tiene una perspectiva de casi todo Oltrepò Pavese, llegando a divisar la frontera con Piamonte y vislumbrando la de Emilia-Romagna.
La loma con orientación oeste la reservan para elaborar el “Buttafuoco Storico”. Este término está regulado por el Consorzio (privado) “Club del Buttafuoco Storico”, al que pertenecen 16 bodegas de Buttafuoco dell’Oltrepò Pavese DOC. Dentro de su reglamentación particular, incluyen los porcentajes exigibles para cada una de las variedades, su crianza, embotellado… Pero sin duda la norma que más me llama la atención es la obligatoriedad de que el porcentaje de cada una de las uvas (Barbera, Croatina, Uva Rara y Ughetta) esté definido en el viñedo, debiendo las uvas de fermentar y de ser vendimiadas conjuntamente (en su día ya hablé de esta práctica ancestral vinculada a tradicionales territorios vitivinícolas).
Esto supone que variedades con un ciclo algo más corto como la Barbera (en este caso estaba plantada en la parte baja de la colina), sean vendimiadas a la vez con variedades con un ciclo más largo como la Uva Rara. Para evitar verdores, el patrón de vendimia viene definido por la variedad más tardía, por lo que es habitual que las uvas más precoces sobremaduren, aumentando el grado alcohólico potencial del mosto y aportando notas licorosas al vino. Como resultado tenemos vinos potentes, con taninos muy polimerizados, amplios rangos aromáticos (montebajo, licores, sotobosque, especiados, mermeladas…) pero con muy buena acidez y un potencial de guarda enorme.
Esto que cuento sobre el papel queda mejor explicado en la primera imagen, en la que tomé dos racimos de la misma caja recién vendimiados. A la izquierda un racimo de Croatina y a la derecha uno de Uva Rara. Quién diría que son de la misma especie…
Tanto el nombre del vino como la iconografía del Buttafuoco Storico también tienen su miga, pero esa queda para otra ocasión.