Categorias: Enoturismo

VISITANDO BODEGA Y VIÑAS EN VALENCIA

Para entender una región vitícola es fundamental conocer a sus referentes y Celler del roure sin duda lo es en el Levante español.
Visitar su bodega es comprender no sólo los últimos 25 años de la Valencia vitivinícola, sino adentrarse en un ejercicio de regresión histórica. Su antigua bodega con tinajas soterradas entre los siglos XVII y XIX debería ser declarada BIC. Con capacidad para almacenar hasta 200.000 litros, es la bodega de tinajas bajo tierra más grande que he visto y los vinos que en ellas elaboran son pura magia. Un milenario poblado íbero con antiguos enseres de campo y bodega corona este mágico emplazamiento.
Además de las ya emblemáticas Monastrell o Cariñena, y de algunas manidas variedades de otras latitudes, su empeño radica ahora en recuperar antiguas uvas locales que están resultando muy convenientes para suplir los efectos del cambio climático como la tardía Miguel de Arco, la Mandó o la Forcallà.
El resultado son vinos frescos, pero manteniendo el espíritu mediterráneo. Sin duda estamos ante un cambio de paradigma donde las bodegas escuchan los mercados y comienzan a redefinir los perfiles territoriales. Un nuevo mundo vitivinícola va surgiendo poco a poco en la vieja Europa.

SEMINARIO DE VINOS DE RIBEIRAS DO SIL PARA +40 ENOTURISTAS

Durante dos épicas jornadas nos desplazamos hasta el Museo del Ferrocarril de Galicia (Monforte de Lemos).

En cada sesión de cata, durante dos horas y en un emblemático vagón histórico militar, impartimos dos seminario sobre vinos de Ribeiras do Sil para una veintena de socios de Vinoselección.

Hablamos de la historia del territorio, de su diversidad de suelos, climas, variedades y estilos. Catando 12 vinos diferentes en cada sesión, pudimos mostrar la gran variedad de una de las subzonas más desconocidas de Ribeira Sacra.

LOS PAADÍN EN EL CONCOURS MONDIAL DE BRUXELLES MÉXICO

Un año más tenemos el inmenso honor de formar parte del equipo de 350 catadores internacionales de más de 45 países que configuran el Concours Mondial de Bruxelles.
Si ya es difícil que te convoquen como catador a este prestigioso concurso, más complicado es todavía que padre e hijo podamos compartir esta experiencia juntos y durante tantos años seguidos. Es algo único.
Como siempre, vinimos cargados de Guías de vinos de Galicia para mostrar a periodistas, sumilleres y agentes de compras internacionales, la increíble diversidad y calidad de los vinos gallegos.
Aunque nuestro último viaje a México fue hace apenas un año y medio, no resta un ápice de emoción a esta edición que se desarrolla en Guanajuato. México siempre apetece, gusta y enamora.
LUIS PAADÍN:
Soy nieto de abuela indígena maya yucateca (sólo hablaba maya) del pueblito de pescadores Sisal, que tomó su nombre del Agave sisalana (actual El Progreso) de T’ho, cuyo significado es “Cinco cerros” (Yucatán – México) e hijo de padre yucateco de sangre y nacimiento. Sin molestarme ciertas miradas de desprecio, risitas y calificativos de adolescentes, lo he llevado toda mi vida con orgullo; y a pesar de que mi hijo Alejandro ya había estado en varias ocasiones con motivo de trabajo para el ICEX, yo nunca había estado en México.
Agradezco al Concours Mondial de Bruxelles que me brindara la oportunidad de visitar Guanajuato, el estado del origen de la independencia de los Estados Unidos Mexicanos. Reconozco que he ido con cierta zozobra, ya que las noticias que aquí nos llegan son preocupantes y las imágenes de la publicidad de los “resorts” de la costa de mi tierra paterna nunca me resultaron atractivas como destino de viaje; y es que es eso: publicidad, que por definición miente, como los anuncios de los juguetes de los niños.
México es prácticamente 4 veces España, con una de las mayores diversidades de climas, suelos, plantas y animales del mundo, está en el grupo de países megadiversos. He vuelto eufórico, ha sido un tobogán de emociones, las canciones de mi juventud, la diversidad de etnias, más de 60 pueblos indígenas, sus rasgos, sus vestimentas, su colorido, su gastronomía variada, llena de color, frescura y sabor. Me he encontrado con mezcales y tequilas, que nada tienen que ver con los que habitualmente se toman aquí, ahora sí me gustan los margaritas, sobre todo si están elaborados con Agave Espadín 😉. Nos ha coincidido en época de recogida de escamoles “caviar mexicano” y como fieles seguidores del dicho de zonas áridas “todo lo que corre, se arrastra o vuela va a la cazuela”, disfrutamos de un sabor y textura novedosos para nosotros, o los nopales frescos (emblema de la bandera), las guacamayas, las enchiladas mineras, las nieves de pitahaya, de mezcal, de cerveza, de mole…
La sonrisa permanente de sus gentes, la amabilidad de todos con los que hemos podido hablar un mismo idioma. Qué grande es México.
Me encanta México y sus gentes, y allí puedo gritar: Viva México , Viva Guanajuato o Viva Yucatán, sin que nadie me tilde de facha, rojo de mierda, separatista, felón…

SEMINARIO DE VINOS DE MÉXICO Y VISITA A BODEGAS EN GUANAJUATO

Primeros días en México participando un año más en el Concours Mondial de Bruxelles .
La jornada de hoy no pudo ser más intensa con dos grandes ponencias. En primer lugar, Manuel Negrete impartió una clase magistral sobre el vino mexicano. Su capacidad de comunicación y de transmitir dejó a un auditorio de más de 300 personas sin aliento durante una hora. Un auténtico lujo haberlo visto. Tras él, Ramón Vélez explicó la identidad del vino de Guanajuato, germen de la Guerra por la Independencia Mexicana de 1810 y en la que el vino tuvo mucho que ver.
Finalizadas las ponencias con el gran Carlos Borboa como anfitrión, nos tocó visitar las bodegas de Viña del Gran Padre y San José Lavista a escasos kilómetros de la ciudad Patrimonio de la Humanidad de San Miguel de Allende. Cata vertical, visita a viñedos y comida armonizada cerraron una visita marcada por el perfil de vinos frescos pero estructurados que sólo las zonas de altitud (1.900 msnm) logran.
Suelos calcáreos y el “tepetate” definen un territorio semidesértico donde la viticultura centenaria comienza a recuperar su esplendor.

RECORRIENDO LOS VIÑEDOS DE TENERIFE

Viaje exprés a Tenerife visitando las DOs Ycoden-Daute-Isora y Abona.
A pesar de sus climas y suelos antagónicos, Galicia y Canarias tienen varios puntos en común. Si bien no es determinante, las aguas del mismo océano marcan el carácter Atlántico de nuestros vinos.
Más importante es el nivel de atomización del viñedo. Ambos territorios comparten la particularidad de ser los más minifundistas de España, estando Galicia por delante con sus 0,33 ha por viticultor, frente a las 0,44 ha de Canarias (muy por debajo de la media nacional de 7,66 ha). La edad media de dichos viticultores también se encuentra muy por encima de la nacional (60,69 años), ganando de calle Canarias con los viticultores más veteranos del país (74 años), y conformándonos en Galicia con un cuarto lugar en tan “prestigioso” podio (64,7 años) ➡️ nótese la ironía, el relevo generacional del campo es el mayor reto que afrontará el sector en las próximas décadas.
Pero también tenemos grandes puntos en común en lo que a variedades se refiere como la Tintilla (nuestra Merenzao) o la Gual (nuestra Torrontés). Respecto a este punto también es divertido ver las confusiones que generan homonimias y sinonimias en ambas tierras, fruto en gran medida de nuestro arraigado minifundismo, ya que tanto en Galicia como en Canarias a menudo se denominan igual variedades genéticamente diferentes. Ejemplo: ejemplares denominados como Torrontés en Canarias resultaron ser en realidad Pedro Ximénez, mientras otros también denominados como Torrontés en Galicia, finalmente fueron Fernão Pires. El consenso generalizado indica que tanto la Gual canaria como la Torrontés gallega son la Malvasía Fina.
Fenómeno parecido ha sucedido con la Bastardo Negro de Canarias que, siendo la Mollar, a menudo ha sido confundida con la Baboso Negro (nuestra Tinto Serodo) y la Merenzao al ser una denominación homónima en Portugal y Monterrei.
Galicia y Canarias, tierras complejas con vinos únicos.